CONSULTORÍA DE POLÍTICAS EDUCATIVAS, CULTURALES, ARTÍSTICAS Y TURÍSTICAS PARA EL DESARROLLO REGIONAL DE MÉXICO.
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EL ECOMUSEO COMO COMUNIDAD EDUCADORA DE IXTLÁN DEL RÍO, NAYARIT, MÉXICO.

PROYECTOS DE MUSEOS TERRITORIALES/ECOMUSEOS
DIRECTORIO DE MUSEOS COMUNITARIOS EN MÉXICO
PROYECTOS DE MUSEOS TERRITORIALES/ECOMUSEOS

EL ECOMUSEO COMO COMUNIDAD EDUCADORA

UNA ALTERNANTIVA DE DESARROLLO SUSTENTABLE
PARA EL PATRIMONIO NATURAL Y CULTURAL DE MEXICO CON BASE EN LA EDUCACIÓN-ACCIÓN

PROYECTO PILOTO
IXTLÁN DEL RÍO
NAYARIT. MÉXICO
2011

Raúl Andrés Méndez Lugo
Coordinador General


I. Introducción

México es una nación pluricultural, multiétnica y plurilingüe, su patrimonio arqueológico, histórico, artístico y etnológico constituye un elemento fundamental de su identidad, sin embargo, las acciones que desarrolla el Gobierno de la República para su investigación, conservación y difusión son importantes pero insuficientes, lo cual ha generado una legítima preocupación cada vez mayor de los gobiernos de los estados en asumir su responsabilidad en proteger, conservar y dignificar el extenso y rico patrimonio cultural que poseen.

México también se ha distinguido a nivel internacional, por ser un país que ha respondido oportunamente a los acuerdos y disposiciones que en materia de investigación y conservación del patrimonio cultural se han logrado suscribir en diversas reuniones convocadas por los organismos rectores que existen a nivel mundial, ejemplos importantes sobre lo anterior han sido las reuniones de Atenas en 1931, de Venecia en 1964 y de México en 1976.*

Hoy más que nunca, el patrimonio natural y cultural de México debe protegerse y conservarse ante los procesos de globalización económica y cultural que, día con día, se profundizan más y ocupan un lugar importante e insoslayable en la agenda para el desarrollo de las naciones. Investigar, conservar y difundir el patrimonio natural y cultural de México es y debe seguir siendo un asunto de interés público y nacional, el papel rector de Estado es básico y no se discute, considerando que las nuevas estrategias que instrumenta para su desarrollo deben contemplar la participación activa y comprometida de los gobiernos de los estados y los municipios, de la iniciativa privada local y nacional, de las instituciones de educación superior y, por supuesto, de la sociedad civil en sus diversas formas de organización tradicional y/o legalmente constituidas.


Participar todos en esta estratégica y noble tarea de proteger y dignificar el patrimonio natural y cultural, no ha sido una tarea fácil, ya que los recursos económicos con que se cuenta para ello no han sido suficientes, en el contexto de un país que tiene como prioridad atender el rezago histórico que padece en materia de bienestar social. Sin embargo, lo anterior no debe constituir un pretexto para detener la construcción del camino abierto que durante años el gobierno y sus instituciones han desarrollado en este ámbito de la política cultural.

Con base en lo anterior, se propone un concepto teórico-metodológico y de ejecución práctica que puede coadyuvar directamente en el desarrollo sustentable en la investigación, conservación, restauración y difusión del patrimonio cultural de México. En este caso, cuando se habla de desarrollo sustentable, debe entenderse, en primer lugar, como un proceso que reúne un conjunto de acciones que garantizan que las ideas se concreticen en hechos consumados; en segundo lugar, que se establezca una relación armónica entre las tareas de conservación del patrimonio cultural, la protección del medio ambiente y el desarrollo económico-social de la población objetivo poseedora de dicho patrimonio y, en tercer lugar, tomando en cuenta los resultados exitosos obtenidos en diversos países, principalmente europeos, de la relación fructífera que ha tenido la actividad educativa y turística con el patrimonio natural y cultural, el desarrollo sustentable también debe entenderse como sinónimo de autosuficiencia, en este caso, se tiene la convicción de que la relación patrimonio-educación-turismo constituye una acción autofinanciable.

Conservar por conservar no tiene sentido, es por ello que las tendencias actuales que promueven la dignificación del patrimonio natural y cultural, proponen que toda acción de toma de conciencia debe llevar implícita una acción de sustentabilidad, sin ello la investigación, conservación y difusión del patrimonio sería una tarea infructuosa, una inversión que nadie conscientemente está dispuesto a realizar.

El concepto teórico-metodológico y de ejecución práctica que se propone se conoce con los nombres de Ecomuseo, Museo Territorio o Museo Comunitario Territorial, que a fin de cuentas es lo mismo en su objetivo fundamental. Este concepto nace y se profundiza en el ámbito del quehacer museológico internacional, siendo los museólogos Georges Henri Riviére y Hugues de Varine dos importantes fundadores de la ecomuseología a nivel mundial. En México, desde los años setentas, los museógrafos Mario Vázquez e Iker Larrauri inician proyectos experimentales de museología social, surgiendo a partir de ello un gran movimiento que configura el ahora conocido MUSEO COMUNITARIO TERRITORIAL en todo nuestro país. Se puede afirmar de manera simbólica que, Francia aportó la dimensión espacial y México la dimensión social que nutre la praxis actual del movimiento de la nueva museología que representan los Ecomuseos y Museos Comunitarios.

II. TEORÍA Y MÉTODO DEL ECOMUSEO O
MUSEO COMUNITARIO TERRITORIAL

El Ecomuseo o Museo Comunitario Territorial como una comunidad educadora para la acción, está constituido por tres esferas íntimamente relacionadas que forman una intersección básica, de donde se deriva toda la concepción teórica y metodológica. Las tres esferas son: 1. El Territorio. 2. El Patrimonio Natural y Cultural y, 3. La Comunidad Organizada.

El Museo Comunitario Territorial o Ecomuseo va entender a la CULTURA como el conjunto de formas singulares que presentan los fenómenos económicos, políticos y sociales, tangibles e intangibles, de un grupo social, pueblo, comunidad, región o nación en un tiempo y espacio determinado. Se puede afirmar que el patrimonio constituye la herencia, el legado que una generación proporciona a las siguientes, ese conjunto de creencias, costumbres, formas de pensar, idioma, edificios, manifestaciones artísticas, tecnologías, conocimientos científicos, productos artesanales e industriales y, en general, los modos de vida que se derivan de la relación dialéctica existente entre la base económica y las formas de pensar (ideologías) de un pueblo históricamente determinado.

El proceso de planeación y organización social que exige el Ecomuseo o Museo Comunitario Territorial, lleva intrínseco un planteamiento metodológico cuyos conceptos y categorías fundamentales tienen que ver directamente con la organización, participación y autogestión comunitaria, sin ello, se estaría reproduciendo experiencias que no tienen sentido en el contexto que caracteriza a una sociedad como la mexicana. Estos conceptos y categorías son: "investigación participativa", "cultura popular o subalterna", "formación regional", "historia matria", "desarrollo sustentable" y "nueva museología".

Con los planteamientos más o menos recientes en torno a la educación y su relación con el patrimonio natural y cultural de los pueblos, la UNESCO ha generado un nuevo concepto conocido como “Ciudad Educadora” (*), el cual ha sido adoptado e integrado inmediatamente en el contexto del marco teórico de la museología social que hemos venido desarrollando desde hace veinte años en el estado de Nayarit, sin embargo, por cuestiones estrictamente metodológicas preferimos llamarle “Comunidad Educadora”, lo cual implicó algunos cambios conceptuales mínimos pero necesarios para llevarlo a la práctica en cualquier asentamiento humano sea o no con las características de una ciudad, de esta manera nos serviría para trabajarlo en pequeñas y medianas poblaciones como son las comunidades indígenas, los ejidos, pueblos, villas y ciudades del estado de Nayarit y, por supuesto, en cualquier parte de México y del mundo.

Con esta concepción del ecomuseo como “comunidad educadora”, también se ha considerado importante buscar un punto de partida para iniciar el proceso promocional que nos debe llevar a la creación de un museo comunitario territorial, identificando a la escuela o escuelas de educación básica existentes en la comunidad-objetivo, de esta forma estaríamos fortaleciendo simultáneamente el ordenamiento constitucional de que la educación que imparta el estado mexicano debe ser una “educación integral”, cuestión que sólo se puede lograr uniendo los preceptos de la educación formal con la educación no formal, es decir, en este caso, lo que aporta la escuela más lo que aportaría el ecomuseo o museo comunitario territorial.

En consecuencia, podríamos decir que el proceso de creación del ecomuseo o museo comunitario territorial iniciaría con la organización de un primer grupo de trabajo constituido por alumnos, maestros y padres de familia de las escuelas de educación básica (preescolar. primaria y secundaria), de ahí estaría partiendo la ampliación paulatina pero progresiva del radio de influencia y acción del proceso promocional para la organización comunitaria en torno a la creación del ecomuseo, como un recinto educativo y cultural cuyo propósito central es contribuir en los procesos de enseñanza-aprendizaje sobre los contenidos que inciden en el fortalecimiento de la identidad histórico-cultural de los pueblos o de una región determinada, dicho proceso de enseñanza-aprendizaje como parte de un contexto mayor cuya columna vertebral sea la promoción, organización y concientización comunitaria, tendríamos como resultado un conjunto de acciones orientadas al mejoramiento de la calidad de vida de la población en general, entendiendo a la educación como un ejercicio de reflexión colectiva sobre el pasado, presente y futuro de la comunidad.



DEFINICIÓN EVOLUTIVA DEL ECOMUSEO (1)

GEORGES HENRI RIVIÈRE

Un ecomuseo es un instrumento que el poder político y la población conciben, fabrican y explotan conjuntamente. El poder, con los expertos, las instalaciones y los recursos que pone a disposición; la población, según sus aspiraciones, sus conocimientos y su idiosincracia.

Un espejo, donde la población se contempla para reconocerse, donde busca la explicación del territorio en el que está enraizada y en el que se sucedieron todos los pueblos que la precedieron, en la continuidad o discontinuidad de las generaciones. Un espejo que la población ofrece a sus huéspedes para hacerse entender mejor, en el respeto de su trabajo, de sus formas de comportamiento y de su intimidad.

Una expresión del hombre y de la naturaleza. El hombre es allí interpretado en relación a su ámbito natural, y la naturaleza está presente en su estado salvaje, pero también tal como la sociedad tradicional y la sociedad industrial la transformaran a su imagen.

Una expresión del tiempo, cuando la interpretación remonta hasta el momento de la aparición del hombre y se va escalonando a través de los tiempos prehistóricos e históricos para desembocar en el tiempo del hombre de hoy.

Con una apertura al mañana, sin por eso arrogarse poderes de decisión, el ecomuseo cumple una función en el campo de la información y del análisis crítico.

Una interpretación del espacio: de espacios privilegiados donde detenerse, donde caminar. Un laboratorio, en cuanto contribuye al estudio histórico y contemporáneo de la población y de su entorno y favorece la formación de especialistas en la materia, en colaboración con otras organizaciones de investigación.

Un conservatorio, en la medida en que contribuye a la preservación del patrimonio natural y cultural de la población.

Una escuela, en la medida en que asocia la población a sus actividades de estudio y de protección y la incita a tomar mayor conciencia de los problemas que plantea su propio futuro.

Este laboratorio, este conservatorio, esta escuela se inspiran en principios comunes. La cultura a la que pertenecen debe ser entendida en su sentido más amplio, y es por eso que se esfuerzan por hacer conocer su dignidad y su expresión artística, cualquiera sea el estrato social del que emanan esas expresiones.
Su diversidad no conoce límites, a tal punto difieren sus elementos de un caso a otro. Su característica es la de no encerrarse en sí mismos: reciben y dan.

1. Ésta es la tercera y última versión del texto de Georges Henri Riviére, finalizado en 1980.

1. De un artículo de Frédéric Edelmann en LP Monde (27 d e marzo de 1055), donde anunciaba la muerte de Georges Henri Rivière ocurrida el 24 de marzo.

2. Según refiere Paulette Olcina, secretaria general adjunta del ICOM, en un trabajo que fuera presentado en el seminario internacional celebrado e n octubre de 1984 en Oaxtepec, México (“Ecomuseums: 1071-1984, anassessment”), el término fue acuñado por Hughes de Varine-Bohan durante un almuerzo con el entonces ministro del Medio Ambiente de Francia. con ocasión de la novena Conferencia General del ICOM celebrada en Grenoble en 1971. El ministro debía pronunciar unas palabras y a tal efecto G. H. Rivière y H. de Varine-Bohan lo asesoraban sobre los nuevos rumbos que estaba tomando la tarea museística: el museo era considerado cada vez más como un instrumento didáctico destinado a crear la conciencia del patrimonio cultural, no ya para un ”público” sino para y por una “comunidad”. Fue así como se planteó la necesidad, rápida y felizmente satisfecha, de acuñar una palabra que designara esta nueva realidad


CONSIDERACIONES SOBRE EL ECOMUSEO

Un ecomuseo es un centro museístico orientado sobre la identidad de un territorio, sustentado en la participación de sus habitantes, creado con el fin del crecimiento del bienestar y del desarrollo de la comunidad.

El concepto fue introducido por el museólogo francés Hugues de Varine en 1971 con una historia controvertida.

Una de las definiciones más eficaces de ecomuseo es la que originalmente propusieron Henri Riviére y Hugues de Varine y que se refiere a las diferencias entre museos tradicionales y ecomuseos.

Museo >>> Ecomuseo
Colección >>> Patrimonio
Edificio >>> Territorio
Visitantes >>> Comunidad

Peter Davis sitúa al ecomuseo en el centro de tres esferas: la referente al museo, al ambiente (en su sentido amplio) y a la comunidad. Kazuochi Ohara retoma el concepto, a la vez que ofrece una descripción articulada de las tres esferas.

Para Maurizio Maggi el ecomuseo es un museo basado en un pacto con el que una comunidad se hace cargo de un territorio.

• Pacto: una asunción transparente de responsabilidad que no comporta necesariamente vínculos de ley.

• Comunidad: el papel fundamental de las instituciones locales debe sostenerse en la participación de los ciudadanos

• Ocuparse: son necesarios un compromiso a largo plazo y una visión del desarrollo futuro del territorio.

• Territorio: no es sólo una superficie física, sino también una compleja estratificación de elementos ambientales, culturales y sociales que definen un patrimonio local determinado.

Los primeros tres elementos contribuyen a definir la llamada red local de los actores, mientras el cuarto se acerca a la definición de medio. Estos dos conceptos se encuentran en el centro de la reflexión teórica y aplicada, a la que contribuye, entre otros, la escuela territorialista italiana, sobre Sistemas Locales Territoriales.

La Red Europea de los Ecomuseos, una iniciativa que hace unos años intenta, desde abajo, construir una organización de ecomuseos europeos, lo define de la siguiente forma:

Un ecomuseo es un proceso dinámico con el cual las comunidades preservan, interpretan, y valoran su patrimonio para el desarrollo sostenible. Un ecomuseo se funda en un acuerdo con la comunidad.

También cabe comentar la interesante contribución de la escuela china. Su Donghai ha sintetizado en los nueve Principios de Liuzhi el intenso trabajo llevado a cabo junto con los museólogos chinos y noruegos (entre ellos, el desaparecido John Aage Gjestrum) desde el inicio de los años noventa.

1. Los habitantes de los pueblos son los únicos titulares de su cultura. A ellos les corresponde el derecho de interpretarla y de legitimarla.

2. El significado de la cultura y de sus valores pueden ser definidos únicamente por parte de la intuición humana y de la interpretación basada en el conocimiento. La competencia cultural debe ser enriquecida.

3. La participación es esencial para los ecomuseos. La cultura es un bien común y democrático y debe ser gestionada democráticamente.

4. En caso de conflictos entre turismo y conservación cultural es esta última la que recibe prioridad. El auténtico patrimonio no debe ponerse en venta, si bien la producción de los bienes de calidad basados en las actividades tradicionales debe ser alentada.

5. Es de máxima importancia la planificación integrada e ideada a largo plazo. Es necesario escapar de los beneficios económicos a corto plazo que pueden destruir la cultura.

6. La protección del patrimonio cultural debe integrarse en un enfoque ambiental completo. Desempeñan un papel fundamental para lograr este propósito los materiales y las técnicas tradicionales.

7. Los visitantes tienen la obligación moral de mantener un comportamiento respetuoso. Deben seguir un código de conducta.

8. Los ecomuseos no cuentan con ningún tipo de “biblia”. En todo momento serán distintos entre sí, basándose en las características culturales y la situación social local.

9. El desarrollo social es un requisito para la creación de ecomuseos en comunidades vitales. El bienestar de los ciudadanos debe ser mejorado de manera que no comprometa los valores tradicionales.

El Natural History Committee del ICOM ha elaborado una propia definición de ecomuseo.

El ecomuseo es una institución que gestiona, estudia y valora -con finalidades científicas, educativas y, en general, culturales- el patrimonio general de una comunidad específica, incluido el ambiente natural y cultural del medio. De este modo, el ecomuseo es un vehículo para la participación cívica en la proyección y en el desarrollo colectivo. Con este fin, el ecomuseo se sirve de todos los instrumentos y los métodos a su disposición con el fin de permitir al público comprender, juzgar y gestionar –de forma responsable y libre- los problemas con los que debe enfrentarse. En esencia, el ecomuseo utiliza el lenguaje del resto, la realidad de la vida cotidiana y de las situaciones concretas con el fin de alcanzar los cambios deseados.

Sin embargo, los museos contemporáneos son, cada vez más, “museos de ideas” más que “museos de objetos”, un hecho que hace más difícil definir de forma precisa los campos de interés. Por eso, preguntarse qué hace el ecomuseo (y porqué) es más productivo que preguntarse qué es. Esto requiere conocimiento “horizontal” (comparación de muchos ecomuseos) y “vertical” (conocimiento de los procesos locales). Por el primero, la fuente más completa en este campo es el sitio internet *osservatorioecomusei.net (en Italiano e Inglés).

Hay más o menos 300 ecomuseos a nivel mundial; cerca de 200 son en Europa y allí cada uno tiene su ficha informativa. Por el segundo sólo hay la investigación sobre el terreno.

ECOMUSEOS DE ESPAÑA

• Ecomuseo La Huerta de Valoria del Alcor (provincia de Palencia, España)
• Ecomuseo de Las Loberas de Caleruega (provincia de Burgos, España)
• Ecomuseo Las Casas del Hombre, de Bembibre
• Ecomuseo de Muñogalindo, naturaleza y patrimonio del Valle de Amblés
• Ecomuseo Tierra del Sequillo, de
. Tordehumos (provincia de Valladolid, España)
. Ecomuseo alma serrana, de Santiago-Pontones, provincia de Jaén, España

Enlaces externos

• Ecomuseo del Río Caicena en Almedinilla, Córdoba
• Ecomuseo de Cavalleria (Es Mercadal, provincia de Islas Baleares, España)
• Ecomuseo El Molino de los Ojos (San Esteban de Gormaz, provincia de Soria, España)
• Ecomuseo del poni Asturcón (Argüeru-Villaviciosa, Asturias, España)
• Living Museum of the West (Australia)
• Ecomuseu do Matadouro (Brazil)
• Suojia Miao people ecomuseum (China)
• Ak-Chin ecomuseum (USA)
• Ecomuseo del Casentino (Italy)
• Ecomuseo dei Terrazzamenti (Italy)
• Ekomuseum Bergslagen (Sweden)
• Ecomuseo del Caroní (Venezuela)
• Ecomuseo de la Cerámica Chorotega (Costa Rica)
. Ecomuseo etnográfico alma serrana (Jaén)



APUNTES METODOLÓGICOS PARA LA CREACIÓN DE UN ECOMUSEO COMO COMUNIDAD EDUCADORA.

Raúl A. Méndez Lugo
Consultor de Políticas Educativas y
Culturales para el Desarrollo Regional



I. LA CONCEPCIÓN.

La museología comunitaria territorial es una disciplina de las ciencias sociales que tiene como propósito fundamental desarrollar un proceso de organización comunitaria en torno a la planeación y operación de comunidades educadoras y culturales dedicadas a la investigación, protección, conservación, valoración y difusión del patrimonio natural y cultural de un territorio o región determinada, cuya misión es promover e instrumentar procesos de enseñanza-aprendizaje que contribuyan en el desarrollo integral para el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

La museología comunitaria territorial se sustenta en tres conceptos básicos: 1. El Territorio; 2. El patrimonio y 3. La comunidad. A diferencia de la museología tradicional, la ecomuseología o museología territorial comunitaria va más allá de un edificio, una colección y un público, es decir, concibe el museo como el contexto donde la comunidad enfrenta y satisface sus necesidades e intereses para garantizar su preservación, reproducción y existencia, dicho con otras palabras, el ecomuseo es el conjunto de formas y contenidos específicos que presenta el patrimonio natural y cultural de una comunidad, patrimonios que tienen una presencia y significación propia, tanto material como espiritual, como partes constitutivas de la cultura general de la misma comunidad.

Para que la museología territorial comunitaria pueda ser una realidad y no solamente un conjunto de teorías y buenas intenciones, es necesario que el promotor o gestor cultural conozca, se apropie y desarrolle un sistema participativo de planeación, el cual está compuesto de seis etapas básicas e imprescindibles para el proceso de formación de los ecomuseos o museos comunitarios, siendo las siguientes: 1. Diagnóstico; 2. Programación; 3. Operación; 4. Evaluación; 5. Sistematización y 6. Seguimiento. Cada una de estas etapas a su vez tienen pasos a seguir para ir garantizando la creación del ecomuseo, sin embargo, su explicación lo veremos en un apartado más adelante.
.
La creación del ecomuseo tiene como columna vertebral un concepto que, sin duda, es el más importante y de él dependerá el éxito de nuestro trabajo en la comunidad, me refiero al concepto de Promoción Social.

¿ Pero que debemos entender por Promoción Social ? Por promoción social debemos entender el proceso de sensibilización y organización comunitaria que permite detectar a las personas, familias y grupos clave que conformarán el grupo, comité o junta vecinal que impulsará la creación del ecomuseo, así como establecer las estrategias de organización para la planeación y ejecución de todas y cada una de las actividades que hacen posible la creación y funcionamiento del mismo, es decir, la promoción social es el proceso teórico y metodológico que investiga, valora, organiza, planea e impulsa las actividades necesarias para imaginar y hacer realidad la existencia del ecomuseo.

El Encuentro de Ecomuseos, celebrado en Biella (Italia) en octubre de 2003, país que se ha destacado por el impulso de este tipo de espacios museísticos, logró exitosamente que se analizara ampliamente la situación y las perspectivas de los ecomuseos italianos, como una forma alternativa de investigar, conservar, valorar, dignificar y difundir el patrimonio natural y cultural de los pueblos y regiones, llegando a las conclusiones siguientes:

• El ecomuseo es “una realidad que nace y crece por deseo de la comunidad”. Lo cual implica la no imposición por parte de agentes externos, que solo deben prestar apoyo profesional para organizarlo.

• Debe conformarse una responsabilidad compartida en todos los niveles de la comunidad para lograr constituir el ecomuseo.

• La participación de la población que habita el territorio donde se desarrolla el ecomuseo es fundamental para la toma cotidiana de decisiones que eviten situaciones conflictivas.

• Se destaca la importancia de la relación y del contacto del ecomuseo con las entidades locales, las cuales pueden favorecer el desarrollo del mismo.

• Las universidades, institutos, expertos, etc., deben solo cumplir un papel de apoyo, sin perjudicar el papel protagónico de la comunidad.

• Un territorio determinado, convertido en ecomuseo, debe prever una actividad de investigación (en su dimensión cultural, ambiental y económica) para mantener el control sobre la evolución del mismo.

• Existe la necesidad de la formación: del personal del ecomuseo, de los voluntarios, de los operadores económicos, etc., con el fin de armonizar métodos y lenguajes que permitan compartir el proyecto de forma completa.

En este punto resulta interesante destacar la siguiente expresión:

“ El ecomuseo no es solo un museo del pasado y de la memoria sino que es sobre todo un laboratorio para construir un futuro compartido por las comunidades ”.

• Los ecomuseos no solo deben resaltar la cultura material, sino que tienen que jugar un rol destacado tanto el aspecto etnográfico como el antropológico.

• Los ecomuseos no solo rescatan la memoria, sino que por su relación con el territorio, se constituyen en un vínculo entre pasado, presente y futuro, intentando ser una especie de barrera contra el avance de la globalización.

Con relación a esto podemos citar otra frase expresada en el Encuentro:

“ El ecomuseo transforma a la comunidad, valoriza el territorio e incide positivamente en el paisaje ”.

• Los ecomuseos son instrumentos que permiten reconocer, estudiar y proponer las relaciones entre la población y el espacio geográfico.

• Se propone no construir modelos que encasillen estos proyectos, pero si identificar puntos de referencia.

• Se destaca que muchas experiencias de ecomuseos nacieron, crecieron y se organizaron para contrarrestar y crear condiciones alternativas a situaciones de abandono y degradación socioterritorial. Incluso algunas propuestas de ecomuseos urbanos demuestran la validez de estos para valorizar bienes culturales y paisajes urbanos en contextos socioeconómicos diversificados.

• El sistema de valores de los ecomuseos debe estar inmerso en un proyecto colectivo de conservación innovadora.

• Los proyectos de ecomuseos implican la puesta en marcha de un proceso participativo de aprendizaje.

• Los ecomuseos permiten reflexionar críticamente sobre los modelos de desarrollo, que involucran conceptos de sustentabilidad, desarrollo local, etc.

• Por otra parte, los ecomuseos deben evitar la “mercantilización” del patrimonio, programando el desarrollo económico sustentable del territorio, identificando nuevas profesiones y propuestas turísticas, siempre teniendo como eje central la calidad de vida de la población.

• Se aclara específicamente, que el objetivo de un ecomuseo no es la tutela y salvaguardia de la realidad local, sino la de iniciar un proceso que permita entender como la comunidad puede proteger y conservar, de modo dinámico, sus relaciones internas y con el territorio.

Con base en lo anterior, debemos plantear que todos los integrantes del grupo de trabajo, comité o junta vecinal nos convertimos en promotores sociales del ecomuseo, cada quien participa con sus conocimientos, habilidades, oficio y relaciones que tiene y realiza dentro de la comunidad, para lograr con mayor fuerza, éxito y certeza los pasos que debemos seguir para conseguir cada uno de los elementos constitutivos del ecomuseo, por ejemplo:

1. La información-documentación necesaria del patrimonio natural y cultural que poseemos como comunidad;

2. Los bienes culturales muebles e inmuebles susceptibles a formar parte del ecomuseo;

3. Los apoyos financieros, materiales y humanos por parte de los organismos gubernamentales, privados y sociales que vaya requiriendo la creación y operación del ecomuseo;

4. La adquisición, a través de la construcción, alquiler, compra, préstamo o donación de los espacios, terrenos o inmuebles necesarios para la creación y funcionamiento del ecomuseo territorial;

5. La fabricación, compra o donación de los muebles, herramientas y equipo que vaya requiriendo la formación y operación del ecomuseo, que puede ser desde una palmeta, anuncio o letrero, hasta un escritorio, archivero, cámara fotográfica, proyector, computadora, camioneta o autobús, así como también, los procesos de adecuación, restauración y puesta en valor del patrimonio natural y cultural que la comunidad considere importante y trascendente por su significancia y simbolismo en torno a su memoria e identidad..

Ahora bien, si estamos de acuerdo que el ecomuseo es un instrumento de educación para la acción, además de ser un espacio cultural que se construye con la participación comunitaria, es decir, desde abajo, entonces debemos entender que para lograrlo va ser necesario conocer y aplicar los conceptos teórico-metodológicos que se definen a continuación:

1. Investigación Participativa, que no es otra cosa que una metodología específica que permite que la comunidad misma investigue los temas y problemas que considera importante rescatar, discutir y exponer como función primordial del ecomuseo, para ello se utilizarán todas las fuentes de información que tenga a su alcance, como son las de tipo biblográficas, hemerográficas, de archivos públicos y particulares, fotográficas y, sobre todo, las de tradición oral, siendo esta última, la más utilizada en la museología social, pues la memoria de los abuelos y nuestros padres, es fundamental para reconstruir el pasado reciente, así como conocer diversas opiniones sobre problemáticas del presente, sin descartar que toda la población, ya sean niños, jóvenes, adultos y ancianos, somos capaces de imaginar y dar nuestro punto de vista sobre el futuro que queremos, con esto queremos decir, que el ecomuseo debe contemplar como sus contenidos, tanto el pasado como el presente y futuro de la comunidad.

2. Cultura Popular o Subalterna, que a diferencia de la cultura de los sectores sociales dominantes y de la cultura de masas que crean y difunden los medios masivos de comunicación, la cultura popular se define como el conjunto de testimonios o manifestaciones singulares, tanto materiales como espirituales, que caracteriza a los individuos y grupos sociales del campo y la ciudad, como es el caso de indígenas, campesinos, artesanos, pescadores, colonos, obreros, entre otros. Por eso dicen algunos autores, que la cultura popular o subalterna es la cultura de los de abajo, de los sectores sociales mayoritarios en una formación económica-social cuya naturaleza genera desigualdad, pobreza y marginación, dicho en otras palabras, la cultura popular es la cultura del pueblo.

3. Formación Regional, este concepto nos servirá para ubicar y entender hasta donde somos una comunidad, tomando en consideración aspectos como territorio, idioma, cultura e historia común, pero sobre todo, por el tipo de relaciones sociales, económicas y políticas que se establecen en un tiempo y espacio determinado.

4. Educación Popular, concepto que se puede definir como el proceso de enseñanza-aprendizaje que promueve y genera el pueblo de manera informal, proceso que tiene como finalidad rescatar, valorar, conocer, preservar y difundir su propia forma de concebir el mundo, y en su caso, transformarlo. En ese sentido, afirmamos que el ecomuseo es un poderoso instrumento de educación popular para que con base en la cultura incida o coadyuve en mejorar las condiciones de vida de la población y su desarrollo.

5. Museografía Comunitaria, es una disciplina de las ciencias sociales y de la educación cuya misión es diseñar y producir un ecomuseo o museo territorial con base en los recursos materiales, financieros y humanos con que cuenta la comunidad, pero sobre todo, el uso de su creatividad colectiva y el aprovechamiento de los recursos naturales y culturales que posee.


Tomando en consideración lo que hemos expuesto sobre la concepción teórica del ecomuseo. el museólogo Pierre Mayrand, después de muchos años de trabajar la museología social en Quebec, Canadá y fungir como unos de los ideólogos más importantes del Movimiento Internacional para una Nueva Museología -MINOM-, organismo afiliado al Consejo Internacional de Museos de la UNESCO, establece con una claridad sorprendente, lo siguiente:

El ecomuseo, lo que no es:

- no es el estado de la comunidad en un instante dado;

- no es reconstruir de manera estática el pasado;

- no es un museo etnológico o etnográfico;

- no es una decisión impuesta a una comunidad;

- no es un simple recurso turístico;

- no es tampoco un jardín zoológico de seres humanos;

- no pertenece al campo de la museología convencional;

- no es el resultado de una moda.


El ecomuseo, lo que puede ser:

- se construye con la población;

- se construye a partir de un territorio de pertenencia;

- se construye a partir de un patrimonio vivo;

- incluye los nuevos legados al patrimonio de pertenencia;

- integra sus contribuciones culturales a la cultura de origen;

- su presencia, cuando avanza un determinado tiempo, es inmediatamente perceptible por las energías que emanan;

- encomienda el respeto por parte del visitante, provocando un sentimiento de afecto para el otro;

- es una puerta grande abierta en lo que se refiere al imaginario colectivo que solo pide revelarse;

- sus funciones de conservación y reconstrucción de la memoria son fuertemente impulsadas por la creación;

- El ecomuseo como la seta, se reconoce según sus características;

- El ecomuseo venenoso: es un patrimonio puesto debajo de una campana de vidrio.